Microsoft cumple el sueño de Apple y el futuro se asoma en forma de caja

28/05/2013

La empresa de informática presentó una revolución: el Xbox One, una consola de juegos que pretende combinar todos los dispositivos de entretenimiento del living en uno – la fantasía de su rival Steve Jobs.

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Justo antes de morir, Steve Jobs le contó a su biógrafo Walter Isaacson su sueño de revolucionar la televisión. El aparato de su fantasía controlaría todas las cosas que pueblan el living –canaleras, consolas de juegos, reproductores de Blu-ray- y conectaría con el vasto mundo del entretenimiento disponible online. Lo mejor de todo sería la simpleza con que se manejaría -ya no se perdería el tiempo con el botón de “input” para cambiar entre los diferentes tipos de contenido ni tampoco buscando entre los muchos controles remotos. “Tendrá la interfaz de usuario más simple que te puedas imaginar”, dijo Jobs. “Finalmente lo logré”.

Hoy vi algo muy similar al aparato de los sueños de Steve Jobs. Justo como él había previsto, esta máquina se convierte en el centro del living. Reproduce videojuegos, discos de Blu-ray, programas de televisión y cualquier cosa que se pueda querer de Internet. Cambia entre estos sin problemas –te podés olvidar del botón input. Y tiene de hecho la interfaz de usuario más simple imaginable: un inquietantemente certero sistema de reconocimiento de voz que es mucho más intuitivo que un control remoto. ¿Querés mirar MTV? ¿Querés ver qué hay en HBO? ¿Querés pasar de TV a Blu-ray? Solo decile qué hacer, y responderá instantáneamente.

Pero antes de que digas nada, tenés que decir su nombre: Xbox.

Eso es: en un nuevo aparato que llama el Xbox One, Microsoft ha hecho lo que se ha rumoreado por largo tiempo que haría Apple. Ha creado una máquina de living casi perfecta, una que tiene el potencial para finalmente simplificar el mirar lo que se quiera o jugar a cualquier cosa, de cualquier lugar, muy rápido. Funciona así: vas a tu TV y decís “Xbox on”. Tu TV y tu Xbox se prenden de inmediato, sin pausa para cargar o iniciar sesión. Se te presenta un menú –muy parecido a la pantalla de inicio de Windows 8- con aplicaciones, juegos y otras cosas con las que has interactuado recientemente. Ahora vas al grano. Decís “Mirar CNN”. Tu TV va al canal en ese instante. Decís “Juego Xbox”, y el aparato cambia al juego que habías estado jugando. Decís “Snap Skype” y el One te abre Skype en un panel al costado de la pantalla. Ahora le decís que llame a tu madre. El One también puede agregar sus propios elementos sobre un programa de televisión: por ejemplo, puede mostrarte tus estadísticas en el fútbol de fantasía mientras mirás un partido de NFL.

Lo destacable de esto es lo rápido que el aparato cambia de un input a otro –pasar de TV a Netflix es casi tan rápido como cambiar de canal en tu televisión, y sucede con órdenes de lenguaje común.

Además de permitirte mirar y jugar, el One conecta con las redes sociales y te habilita a navegar la web (algo que nunca vas a querer hacer en tu TV, pero que supongo que queda bueno en un demo). Aunque no es muy atractivo –tiene una estética de caja, parecido a un reproductor de VHS viejo- soluciona algunos problemas persistentes de usar un sistema de videojuegos como un decodificador. A diferencia de su predecesor, el Xbox 360, Microsoft dice que el One es silencioso y se prende a sí mismo y a tu TV instantáneamente, con una sola orden vocal.

Aunque el lanzamiento de Microsoft fue sorprendentemente grandilocuente, dejó muchas preguntas sin responder. La compañía mostró un demo sin imperfecciones –el One nunca interpretó mal una de las órdenes habladas- pero yo no pude echar un vistazo de cerca al dispositivo en funcionamiento (Microsoft prometió revelar más en la conferencia de videojuegos E3 el mes que viene). También fueron reservados en cuanto a la interacción con la canalera. A diferencia del sistema perfecto de Jobs, el Xbox One no reemplazará ese aparato. Te permitirá cambiar canales con la voz y podrá poner su propio contenido encima de lo que esté en la televisión. Pero como indica Nilay Patel de The Verge, el One probablemente no actúe como un DVR que graba los programas en su sistema, y todavía va a tener que interactuar con la interfaz tosca de la canalera.

También hay un par de aspectos del Xbox One que a los jugadores no les gustarán. Primero, en el dispositivo no funcionarán juegos del Xbox 360, así que el que quiera volver a esos juegos tendrá que quedarse con esa consola –un caso en el que el One no será el sistema todo en uno que promete ser (la compañía asegura que no pudo mantener la compatibilidad porque el nuevo sistema tiene una “arquitectura” de procesamiento diferente). Además, cuando pongas un juego nuevo en el One, el juego se instala automáticamente en el disco duro, por lo que no vas a tener que estar sacando y poniendo discos para jugar. Suena bien, pero tiene trampa: si querés instalar el juego en otro Xbox One –eso es, vender tu juego- tenés que pagar una tarifa, como estableció  Microsoft a la revista Wired en un comunicado (la compañía no especificó la tarifa, ni dijo si se podrá jugar al juego usado con el disco sin necesidad de instalarlo al disco duro del One). Por el otro lado, Microsoft sí aplastó los rumores de que el One necesitaría una conexión constante con Internet –se puede jugar en solitario sin conectarse, dice.

Otras dudas: el precio del One y su fecha de salida. Microsoft dijo que el One saldría a la venta “más tarde este año”, aunque supongo que eso no quiere decir mañana. No dio pistas en cuanto al precio. Cuando sacó el Xbox 360 en 2005, el dispositivo costaba U$S 299, y ahora se vende por tan poco como U$S 179.

Sospecho que la empresa no cobrará más que U$S 399 por él. De hecho, creo que sería una locura si lo hace. Porque la mejor chance que tiene Microsoft de convertir al One en un verdaderamente perfecto artefacto de living es vender muchos muy rápido. Si consigue esta ubicuidad, podría impulsar a las compañías del cable y la TV satelital a crear aplicaciones para Xbox. Estas apps esencialmente transformarían tu canalera en un software que viva dentro de tu Xbox –sería posible tener los programas grabados, el contenido on-demand e incluso televisión en vivo sin interactuar con un dispositivo físico del proveedor de cable o satélite (el año pasado, Comcast creó una app así para el Xbox 360; si el Xbox One gana una porción de mercado gigante, otros proveedores de cable podrían sumarse).

La otra razón por la que espero un precio bajo es que Microsoft necesita sacar la mayor ventaja posible. El One no es perfecto, pero podría ser la cosa más cercana que hemos visto hasta ahora a la computadora de living de nuestros sueños. Microsoft necesita sacarlo rápido a la mayor cantidad gente que pueda antes de que Apple y Google creen dispositivos similares. También está Sony, cuyo PlayStation 4 apuesta a un nicho similar de juego-más-medios –aunque la consola de Sony parece mucho menos intuitiva que la de Microsoft. Más aun, la oportunidad es enorme. Los estadounidenses miran TV más seguido que casi todo lo demás, y cuando no están mirando televisión, en general están jugando. El Xbox One es el primer aparato que he visto que pone un puente entre estas dos actividades de una manera que no es torpe. Si Microsoft logra dominar esa experiencia, la mayor parte de la escena tecnológica estadounidense podría volver a despertarse.

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