Una dieta solo para cavernícolas

10/06/2013

Los entusiastas de la llamada “paleo dieta” añoran un pasado perfecto, pero con su alimentación idílica dan de comer a un hombre que no ha dejado de evolucionar

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Vivir como cavernícolas o al menos comer como ellos, ha sido considerado por muchos como el modo de vida ideal. La “paleo dieta”, basada en la idea de que nuestros cuerpos no están lo suficientemente adaptados a comer comidas que no existían hace 10 mil años, se centra en comer carne, frutas y verduras y evitar granos y lácteos.

Pero la bióloga evolutiva Marlene Zuk afirma que esa idea tiene sus puntos débiles. En esta entrevista con Zuk, autora del libro Paleofantasy: What Evolution Really Tells Us About Sex, Diet and How We Live, explica por qué.

¿Es cierta la idea de que no hemos evolucionado lo suficientemente rápido como para sobrellevar la vida moderna?

De algún modo lo es. Nuestros cuerpos no están hechos para sentarnos frente a computadoras todo el día, por ejemplo. Los humanos evolucionaron en un ambiente donde no estaban agazapados sobre sus teclados, sentándose de una manera que tarde o temprano tendrá sus efectos negativos. Pero esto tiene muchos más matices. Ser bípedos tiene sus costos en el esqueleto también. ¿Pero deberíamos añorar ser cuadrúpedos? Eso no tiene sentido.

¿Qué motiva esta tendencia de idealizar la manera en que vivían nuestros antepasados?

Existe esta caricatura de que los organismos evolucionaron hasta que llegaron a un punto donde se encontraron perfectamente adaptados a su ambiente, suspiraron profundamente y se detuvieron. Todo lo que sucede después es desastroso. Esta actitud puede ser llamada “paleo nostalgia”: la noción de que éramos mejores sin la agricultura, la civilización o la Revolución Industrial. Esto no quiere decir que la vida ha mejorado absolutamente. Pero es más exacto decir que todos los organismos están evolucionando constantemente. No ha habido un punto en el pasado donde hayamos estado perfectamente adaptados al ambiente.

¿Son las “paleo dietas” ejemplos de una selección aleatoria del pasado?

Se basan en la idea de que hace 10 o 15 mil años los hombres comían de cierta manera. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que hemos evolucionado comiendo ciertas cosas y que vamos a ser muy poco saludables si subsistimos a base de Coca Cola light y snacks. Pero se pone complicado cuando se observan los detalles.

¿Cuánto sabemos de esas dietas prehistóricas?

Realmente no sabemos a ciencia cierta qué se comía. Podrían haber comido más almidones y carbohidratos de lo que nos imaginamos. También comían diferentes cosas en diferentes partes del mundo, por lo cual es difícil hacer un compendio de una única dieta perfecta. Asimismo, nuestros genes han cambiado en estos últimos 10 mil años. La intolerancia a la lactosa es un ejemplo de esto. Nuestros genes han cambiado extremadamente rápido, tanto es así que gran parte de la población puede digerir la leche en su adultez. Y al igual que con la lactosa, sucede que en poblaciones que consumen mucho almidón hay más copias de genes que permiten su asimilación. Todo esto sugiere que la evolución es algo que sucede todo el tiempo y más rápido de lo que la gente cree.

Entonces, ¿es realmente posible comer como nuestros ancestros?

Intentar emular su dieta es realmente difícil. Nuestros alimentos han cambiado tanto que virtualmente cada ítem del supermercado es drásticamente diferente que su predecesor a nivel genético. Esto es lo que los humanos hacen: modifican el alimento para que sea más sabroso y digerible.

Por Alison George - New Scientist

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