Mirarse en el espejo de las redes sociales e internet

3/07/2013

No estar, también dice algo de nosotros. Nos guste o no, tarde o temprano tendremos que asumir que el mundo nos ve y escucha hoy, de manera más amplia y menos privada.

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por Marieta Sudy

Emprendedora, directora de MSudy mkt. Docente y columnista en área comercial, comunicación y marketing.

¿Cómo me ve el mundo? Reservada, extrovertida, divertida, charlatana, callada, triste, sonriente, exigente, flexible.

Como persona, como mujer, podemos ser todo eso en una misma mañana, en una misma tarde. En casa, en el trabajo; con compañeros, amigas, novios, hijos. Nos sentimos tristes pero ponemos cara de alegría. Estamos calladas, sin embargo, con ganas de hablar. Somos exigentes con nosotras mismas, a la vez encontrando flexibilidad para otros. Podemos  dar la apariencia de estar divertidas y sentir que bostezamos  por dentro.

Todas estas facetas son  propias de nosotras mismas, de nuestra personalidad. Y hasta hace bastante poco, esas luces y sombras eran las que lucíamos en la vida de relación y así nos conocían, o bien no nos conocían. Resulta que hoy día ya no es así, no es tan simple.

A estas caras propias del diario vivir, se agrega la dimensión de la personalidad online. Un nuevo mundo, donde lo que mostramos expresamente al estar en internet y las redes sociales, o al no estar presente en ellas, habla de nosotras. Y define, por inclusión o por exclusión, cómo nos ven los demás. Hoy día alguien nos conoce en una reunión laboral, o social y en realidad pudo empezar a conocernos antes. Días antes del primer encuentro, aun conociendo sólo mi nombre, cualquiera puede comenzar a formarse una idea de  mi personalidad, de quien soy, qué hice, qué no hice, mis logros, mis carencias. Mis preferencias, mis conocidos y mucho más.

En mi caso, por mi profesión y trabajo, estoy muy consciente y presente en internet y las redes sociales. Es parte de lo que hoy soy y hago, de mi vida laboral y personal. Por eso si me “Googlean” por mi nombre, verán que comienzan a aparecer mis antecedentes laborales en LinkedIn, parte de mi bio y fotos en Facebook, comentarios u opiniones profesionales en TW, la web de mi empresa. Y sin embargo aún yo me sigo sorprendiendo ya que también aparece sin yo estar consciente, mi nombre y familia en el obituario que publicaron mis amigos cuando hace dos meses, falleció mi madre.

Algunos de mis colegas o clientes de mi generación me dicen: “yo no me siento cómoda en las redes sociales ni necesito a esta altura, de las redes profesionales. No estoy ni quiero estar presente en internet, soy perfil bajo.” Y, si bien es una opción, y es totalmente respetable, debemos saber que no estar, también dice algo de nosotros. Para el que conoce los códigos del mundo de hoy, buscar a una persona y ver que no tiene el perfil profesional, que no tiene web ni blog, ya es una forma de conocerla. Interpretaremos  de su persona sin mucho margen de error por ejemplo: que es una persona que busca la reserva en lo personal. Que no necesita extender el conocimiento de otros o difundir su vida profesional. Podremos asumir que hay un aspecto de la vida del siglo XXI que no le es afín, que no necesita o no quiere acompasar. Que puede tener curiosidad pero que no le gusta la curiosidad en otros y muchos rasgos más.

En conclusión, esta Era llegó para quedarse. Y nos guste o no, tarde o temprano tendremos que asumir que el mundo nos ve y escucha hoy de manera más amplia, menos privada; el espejo en que nos vemos  y la imagen que refleja, pueden ser diferentes.

Marieta Sudy

@marietasudy

 

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