Aprender a decir que NO

29/08/2013

Perder el miedo a decir que “no” y dejar de decir que “sí” sólo para conseguir la aprobación de otros no es un camino fácil, pero no es imposible.

no

Se trata, ni más ni menos, de empezar a poner límites, tus propios límites. Acumulando respuestas afirmativas que en verdad no querés dar, lo que generás es frustración, inseguridades y dependencias.

No es un camino fácil…

“Ya lo sabemos, es difícil decir que no, decir no quiero…” Mario Benedetti, poema: Decir que no.

¿Por qué cuesta tanto?, ¿por qué es menos riesgoso decir que sí?, ¿por qué preferimos evitar el “no”?

Para tener claras nuestras respuestas, tenemos que saber cuáles son nuestras preguntas, nuestros objetivos, deseos y pensamientos. ¿Qué queremos hacer y qué no?, ¿a qué estamos dispuestas y a qué no?

Un “no” firme, consistente y seguro no necesita de explicaciones ni de justificaciones, porque es una decisión, que no acepta matices. Por eso, cuando digas estos “no”, serán seguros y sin culpas, sin remordimientos, sin miedos ni reproches.

Decir que no, no es egoísta

No se trata de ser egoísta, no se trata de ignorar las necesidades de los demás. Se refiere puntualmente a encontrar ese difícil equilibrio entre lo que podemos y queremos, entre los demás y nosotras mismas.

Los derechos de los demás son tan importantes como los nuestros, nunca lo olvides.

Elegir y no elegir, de eso se trata

Y esto se aplica para todo… cuando vas a comprar algo, elegís lo que más te gusta, y descartás aquello que no querés. Esa ley que aplicás muy fácil deberás implementarla para analizar situaciones, actitudes y relaciones. Eres capaz de elegir lo que quieres para tu vida, y lo que no, sólo tendrás que empezar a hacerlo.

Tu tiempo es muy valioso, y poner tus límites te ayudará a no desperdiciarlo, a tomar los caminos que verdaderamente quieres. La mejor manera de lograrlo es afrontar las situaciones de manera segura, asumiendo que estás tomando las decisiones correctas. Sostener tus negativas y aceptar que no siempre dirás que sí es un primer paso. El desafío es aceptar las consecuencias y seguir tus propios mandatos.

Comparto con ustedes un poema escrito por el Psicólogo tucumano Hugo Finkelstein que encierra muchas de las respuestas.

“No

No es no, y hay una sola manera de decirlo.

No.

Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.

 

No, se dice de una sola manera.

Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.

No.

Se dice una sola vez,

No.

Con la misma entonación,

No.

Como un disco rayado,

No.

Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.

Un No que necesita de explicaciones y justificaciones,

no es No.

No, tiene la brevedad de un segundo.

Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo.

No es No, aquí y muy lejos de aquí.

No, no me deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas,

ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo

se pongan patas arriba.

No, es el último acto de dignidad.

No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.

No, no se dice por carta, ni se dice con silencios,

ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha,

ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos;

ni con pena y menos aún con satisfacción.

No es No, porque no.

Cuando el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará

naturalmente de los labios.

La voz del No, no es tremula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna.

Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección del futuro.

Y sólo quien sabe decir No puede decir Sí”

Aprender a decir que NO, porque sabés también decir que SÍ, ese es el objetivo.

Por Ps. Carolina Autino

Licenciada en Psicología

lic.carolina.autino@gmail.com

 

Comenta esta noticia

comentarios

Powered by Facebook Comments