Actitud, actitud y más actitud.

12/09/2013

Nuestra postura y disposición superan cualquier producto de maquillaje.

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“Hermoso, pero a mí no me queda”. “Está divino, pero eso es para otro tipo de persona”. “Yo si salgo a la calle así seguro se desmayan de la risa”. Esas son algunas de las respuestas que me encuentro a veces luego de publicar algún consejo en mi página de Facebook. Lo primero que se me viene a la cabeza es que todo es cuestión de actitud.

Estamos en un momento que, a nivel regional, el color está tomando gran protagonismo. Desde mis comienzos no he tenido miedo de ir más allá de los marrones y la escala de grises a los que la ‘uruguaya tipo’ está acostumbrada -y adoctrinada-. El color es vida, es diversión, es estilo, y es demasiado bueno para dejar de compartirlo.

Hoy una de las grandes tendencias es el look natural. Y es normal que tenga tanta fuerza, pues es una respuesta de la mujer actual: estresada, trabaja mucho, tiene poco tiempo, por lo que cuando quiere estar linda, pide lucir fresca y natural…. “que no parezca que estoy maquillada”. A la uruguaya le viene como anillo al dedo esto.

Les aseguro que el look ‘nude’ me encanta, pero no para abusar de él, sobre todo cuando grandes diseñadores y marcas nos proponen paletas de colores amplias y llenas de vida: colores frutales y cítricos, en los que están los amarillos, los mandarina, el maracuyá, los uva y cuánta fruta nos guste. Sumemos el rosa chicle, los delicados corales y verde menta, el turquesa o los azules vibrantes. Ni hablar de la fuerza que trajeron los metálicos: dorados, plata y cobrizos.

Tal vez hay colores con los que debemos tener cuidado, pero no quiere decir que no usemos tonalidades del mismo.

El rojo es un clásico, que trasciende épocas, y que sigue estando tan vigente como desde los orígenes del maquillaje, cuando usaban algunos pigmentos naturales para obtener esa coloración.

En el caso de los rojos -así como con otros colores- no a todas nos queda bien el mismo rojo. Primero cuenta la actitud de saber llevarlo, y luego poder encontrar el rojo que va con nosotras. Yo soy de tez trigueña, o una morocha divina como me dice mi hijo.

En mi caso los rojos que me van bien son los cálidos, es decir, aquellos que en su composición tienen naranjas y amarillos. Por ejemplo, un rojo ladrillo, carmesí o bermellón. En tanto, las personas de tez clara deben optar por rojos que tengan matices azules. Es decir, rojos fríos como el cereza, el borgoña, el escarlata o el rubí.

De todas formas el rojo es un color para jugarse. Por eso insisto, llevarlo implica actitud.

De los labios me voy a los ojos. Esta temporada se llevan los smokey eye, empezando con el clásico negro, pero con una paleta de colores muy amplia. El juego es esfumar en todo el ojo el tono que prefiéramos. Puede ser el ojo completo o solo la mitad. A algunas le puede asustar, aunque es una técnica que se adapta a cada rostro. Se trata de buscar un equilibrio entre lo que nos gusta y se lleva. Y lo digo otra vez: llevarlo con actitud.

No solo debemos entender la actitud como esa ‘fuerza’ que hace que sepamos llevar con estilo un smokey eye el día de nuestra boda, sino también como una posición ante la vida. Me refiero a que es actitud la que nos impulsa a cuidarnos, a querer estar cada día más lindas y arregladas.

Para que me entiendan mejor. Viví en España cerca de cuatro años. En mis primeras semanas me asombró ver a la mujer española: llena de color, coqueta y con un estilo muy pulido. Pero lo que realmente me maravilló fue ver mujeres mayores – hasta octogenarias-, que a las 10 de la mañana estaban impolutas con sus peinados de rulo marcado, colorete, delineador y usando ‘pintalabios’. ¿Y para qué? Simplemente para ir a la verdulería. Cuarentonas, treintañeras y las más jovencitas también dan que hablar. Algo similar pasa en la frontera con Brasil.

Creo que siempre estará ese miedo de si me queda bien o el “no es para mí”. Pero es algo que podemos superar. Es hora de que las uruguayas abandonemos la monotonía de colores y escapemos de la escala de grises al vestir. En el pelo hay que jugarse más y definitivamente las invito a entregarse al maquillaje. No esperen una gran ocasión para verse divinas. Todos los días podemos ser divas y diosas. Y no se es diosa por los decoros o súper poderes, sino por los atributos. Una buena actitud supera cualquier producto de maquillaje. Una gran actitud derriba cualquier prejuicio.

(*) foto: Santiago Cerini, Pelo: Diego Alfonso, Makeup: by me

Por Natalia Sastre

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