Inhalar y exhalar, crear y renunciar

17/09/2013

El compromiso nos hace libres. ¿Paradójico? Lo es, pero quizás llegues a estar de acuerdo.

Maru Karlen
Maru Karlen

por Maru Karlen

Profesora de yoga, consultora de empresas, creadora del proyecto Santosha Yoga Uruguay.

Cinco amigos de 30 y algo y un tema sobre la mesa: el compromiso. Esa tarde lluviosa en las sierras, la discusión rondaba en las causas y consecuencias de esa falta de compromiso: rotación laboral, divorcios, parejas libres y más. Había para divertirse, sobre todo porque esos fenómenos son tan multifactoriales como complejos.

Lo cierto es que todos en algún momento reclamamos la falta de compromiso de este tiempo, ya sea como amigos, novios, jefes, directivos, padres o colegas.

¿Cómo abordar el tema? No tengo la respuesta, sólo sé que podemos comenzar con reconocer que también somos parte de este zeitgeist y traer el tema a ‘esta mesa’ para pensar con honestidad cómo nos llevamos con el compromiso.

Ahora bien, ¿por qué una profesora de yoga habla de compromiso si su filosofía debería estar basada en el desapego? Esa pregunta es natural, al menos a mí me generaba bastante confusión este punto hasta que finalmente comprendí que el compromiso nos hace libres. ¿Paradójico? Lo es, pero quizás llegues a estar de acuerdo. 

Cinco razones por las que el compromiso nos libera

1. El compromiso es un acuerdo, nunca puede existir sin nuestro consentimiento. Alguien puede tener expectativas de nosotros, pero eso es otra cosa, nunca será un compromiso hasta que decidamos aceptarlo.

2. Dado que el compromiso es voluntario, nunca somos víctimas de las circunstancias, somos los protagonistas y responsables de principio a fin.

3. Esta responsabilidad nos otorga autonomía para tomar decisiones, incluso para revisar el compromiso cuando éste se ha vuelto una obligación.

4. Cuando el compromiso es total sólo podemos estar en el presente, y cuando eso sucede logramos desapegarnos de los resultados.

5. El compromiso es el triunfo de la integridad, la esperanza y el foco sobre la pereza y el escepticismo.

Voluntad, autonomía, presente, foco, esperanza… suena a libertad. Después de muchas dudas, hoy estoy convencida de que el compromiso tiene como producto nada menos que la libertad. Y como subproducto algo que tampoco está nada mal. Si alguna vez te comprometiste realmente, habrás notado que personas y oportunidades aparecen de forma imprevista para hacer posible lo imposible.

Se podrá contraargumentar que además de libertad y alineación planetaria, comprometerse a algo implica renunciar a otro algo. Pues sí. Lo dice Patanjali en los Yoga Sutras: creación y renuncia son caras de la misma moneda.

En cada inhalación podrás crear la vida a tu medida, si y sólo si en cada exhalación renuncias a los miedos que no te dejan crecer.

Om shanti,

Maru Karlen

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