Cocinar es un acto de amor

16/10/2013

La comida es algo que todos necesitamos. Nuestro cuerpo no puede vivir sin comer y como somos mente, cuerpo y espíritu, la forma en que cocinamos se transforma de alguna manera, en alimento para el alma. Tiene que ver con el tiempo y la energía que dedicamos al otro.

cocinar

Por Counselor María José Zorrilla · www.counselinginaction.com.ar

Esta afirmación no tiene por qué espantar a los que no les gusta la cocina. Cualquier actividad se puede transformar en un acto de amor. Lo único que intento es comunicar mi versión sobre la cocina.

Todos tenemos que alimentarnos. Sin duda no es lo mismo comer que nutrirse. La persona que cocina para otros no sólo nos alimenta, nos da de comer que es una necesidad básica de todo ser humano. También nos nutre. Entiendo por nutrir los tres significados de diccionario:

  • Proporcionar las sustancias que necesita el organismo de un ser vivo para completar lo que pierde y para crecer. Alimentar.
  • Abastecer o llenar una cosa de lo que necesita para funcionar.
  • Aumentar o dar fuerzas, especialmente de tipo moral, a una persona.

Cuando planifico la comida se ponen en juego todos mis sentidos, el gusto, el tacto, el aroma, la vista de los colores. Me encanta pensar que esta actividad va a generar algo placentero en mi familia o mis amigos. Es una manera de decirles a cada uno: me importás, quiero que disfrutes del alimento, quiero elegir comida sana y quiero que éste sea un momento de compartir un gusto, un sabor, una charla, una sobremesa y que mi comida sea nutritiva para ti. Nutritiva del punto de vista del alimento en sí y también que lo recibas con todo el cariño que yo le pongo.

Quiero darte fuerzas, que te llenes de energía con esta comida, calmar tus penas si es necesario y quizás entiendas lo que significa compartir. Puede ser a la hora del desayuno, al almuerzo, al té o a la noche.

Mientras cocino me concentro en lo que estoy haciendo. Estoy en el aquí y ahora. El tiempo no existe. Ese momento tiene un gran sentido para mí. Lo disfruto. Uso toda mi creatividad para llegar a los demás. Para mí es un arte.

No siempre fue así. Recuerdo cuando era más joven estaba más preocupada por la falta de tiempo entre trabajo, la casa, los chicos. Muchas veces era un trámite. Pasó el tiempo y me di cuenta de la importancia de disfrutarlo. No lo sentí más como una obligación. Empecé a interesarme en la cocina como quien se interesa en el arte.

Aclaro que no me considero una gran cocinera, ni una artista en la cocina, solamente que resignifiqué una actividad que para muchos es rutinaria y ahora me encanta poner mi creatividad en ella. Me imagino que aunque los demás no puedan sentir lo que yo siento, me enorgullece ponerle tanto amor y dedicación. Me encanta saber las preferencias de quienes van a comer y sorprenderlos con un toquecito nuevo.

Me gusta regalar cosas que al otro le interesen o le gusten, no comprar cualquier cosa para salir del paso. La comida es algo que todos necesitamos. Nuestro cuerpo no puede vivir sin comer. Y como somos mente, cuerpo y espíritu, mi manera de cocinar también incluye alimento para el alma. La persona que me cocinó pensó en mí, eligió los ingredientes, inventó un nuevo plato, lo condimentó, lo sirvió y se dedicó a mí, pensó en como satisfacer una necesidad mía, me tuvo en cuenta. Cuando yo cocino tomo en cuenta todas estas cosas. Quiero llegar a tu alma y quiero decirte que quiero darte lo mejor de mí, quiero “nutrirte.” Detrás de ese plato calentito de comida está el tiempo que le dediqué para vos y para mí.

Sin duda, para mí ¡cocinar es un acto de amor!

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