Ejercicio, versus la realidad

10/10/2013

Todas tenemos claro que “debemos” hacer ejercicio, comer sano, pensar positivo, pero ¿qué pasa cuando eso realmente no ocurre? Pasan los días, pasan los meses, pasa la vida… ¿y?, seguimos pensando que la dieta la empezamos el lunes o que el mes que viene nos anotamos en el gimnasio.

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Pero… ¿Cómo encontramos la motivación y mantenemos la constancia?

 

Cómo comenzar una rutina de ejercicio

Son pocas las mujeres que tienen una rutina, o mejor dicho, disciplina para ejercitarse, para comer sano, para hacer todas esas cosas que en nuestro consciente colectivo son parte de “la mujer ideal”. ¿Pero qué pasa con la que no tiene la disciplina?

- “Es por el trabajo, son muchas horas”.

- “El estudio, tengo que entregar este año la tesis”.

- “Cuando salgo del trabajo me voy a estudiar y llego a casa muerta de cansancio”.

- “Es que entre el trabajo, la casa, no me da el tiempo”.

- “Es que la casa, los hijos, no tengo un minuto para mi”.

¿Les suena? O tal vez nos dijimos una y mil veces:

- “¡Listo, esto no da para más, tengo que hacer dieta!”.

- “¡No me puedo ver así con esta barriga, tengo que empezar el gimnasio ya!.

Juntamos coraje y nos anotamos en el gimnasio del barrio o en el club más cercano.

Dependiendo de cuán cerca estamos de ser disciplinadas o no, es lo que duraremos en el gimnasio. ¿Pero por qué nos pasa esto? ¿Por qué no podemos sostener una actividad que nos está beneficiando, si es lo que queremos? Nos hace bien, y ¡es por nuestro bien!

Encontrar una actividad ideal

Muchas veces, lo que nos pasa es que hacemos ejercicio porque “debemos” hacerlo y no porque lo estemos disfrutando. Hacemos dieta porque “debemos” bajar de peso y así con muchas cosas en nuestra vida. Encontraremos un millón de “deberes” y como toda tarea que hacemos obligadas queremos que se termine cuanto antes y si podemos evitarla, mejor.

Encontrar una actividad, una técnica, ya sea una clase de baile, patín, karate, ir a nadar o practicar yoga o pilates, que nos haga sentir una mujer completa, que nos haga sentir que no existe otra cosa más que lo que estamos haciendo, puede llevarnos una vida entera. Pero nunca es tarde para buscar en nosotras y preguntarnos: ¿Qué es lo que realmente nos gustaría practicar? ¿Qué deporte o técnica nos gustaría experimentar?

El truco es automotivarse

A veces el camino es largo, hay que probar varias cosas hasta encontrar lo que realmente nos complete. Cuando eso llega, cuando estamos danzando, nadando, saltando o lo que sea que hayamos encontrado, “debemos” preservarlo. Y este “deber” se convierte en algo sagrado, único. Eso que encontramos es intocable, es nuestra conexión, lo que nos mantiene vivas. Entonces, sólo así cuando estemos cansadas de tanto trabajo, de tantos “deberes” obligados, estaremos conscientes y seremos responsables con nosotras mismas y saldremos bajo lluvia a tomar nuestra clase. Porque sabemos que es nuestro modo de recargarnos, de llenarnos de energía, porque estamos haciendo algo por y para nosotras, sin obligación, sin masoquismo. Simplemente disfrutando física, mental y emocionalmente.

Ahora sólo nos queda mirar hacia adentro, ser sinceras con nosotras mismas, buscar cuál es la pasión que nos mueve. ¿Será hacer ballet cómo cuando éramos niñas? ¿Volver a nadar? ¿Tal vez experimentar ese método nuevo que está tan de moda?

Y si ya lo encontraron, las animo a que continúen, a que se re-conecten con su pasión. No busquemos excusas porque siempre las vamos a encontrar. El momento es ¡AHORA!

Por Daniela Sosa Perrone Responsable de www.mamacrece.com Embarazo, parto, lactancia, crianza consciente. Maternidad, paternidad, salud y mucha conciencia 2.0.

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