La caja de cartón de Finlandia

2/10/2013

Me pongo de pie por Finlandia. No solo tienen el mejor sistema educativo del mundo, sino que resulta que el gobierno, durante los últimos 75 años, les ha regalado un ajuar de bebé a todas las madres.

Contenido de la caja finlandesa
Contenido de la caja finlandesa

por María Orfila

Periodista de actualidad de El Observador y Mamá

Una caja de cartón repleta de todo lo que precisa el recién nacido es, al mismo tiempo, una política de protección a la maternidad y a la infancia, un aliento a la lactancia materna y un símbolo de la igualdad de todos los niños. La idea es tan buena que el 95% de las madres elige la caja en vez del efectivo (unos US$ 214, según una nota publicada en BBC).

Quien haya pasado por la experiencia de completar la lista de lo que “necesita” un recién nacido –lo que piden en la maternidad o lo que dicen las abuelas–, sabrá que es una inversión muy grande, en especial, para padres primerizos, que no tienen ni idea de si es poco o si es mucho tener cinco batitas de nanzú (para empezar: ¡¿qué diablos es el nanzú?!), o cinco peleles, o 12 bodies, sin contar que se tiene que comprar la cunita, el cochecito, el bañito y demás artículos escritos en diminutivo.

Veamos qué tiene la caja de cartón finlandesa:

- Colchón, funda de colchón, edredón, manta, saco de dormir (la caja funciona como una cuna).

- Traje para la nieve, gorro, guantes y botas aislantes.

- Traje ligero con capucha y enteritos de lana.

- Medias, guantes, sombrero y pasamontañas de lana.

- Bodies en diferentes colores y estampados unisex.

- Toalla de baño con capucha, tijeras de uñas, cepillo de pelo, cepillo de dientes, termómetro de baño, crema de pañales, esponja para el baño.

- Pañal de tela y babitas (en 2006 se sustituyeron los pañales descartables por los de tela para cuidar el medio ambiente).

- Libro de cuentos y mordillos.

- Parches para los pechos y preservativos.

No están incluidas las mamaderas porque el gobierno promueve la lactancia materna.

Con los precios de este país –donde la leche de primer crecimiento sale $46, más del doble que una leche común–, todo lo anterior se paga (si se puede) en seis o más cuotas. Me pregunto: ¿solo a mí me parece que ese precio desestimula la compra de un producto que es recomendado por los pediatras?

Mi amiga y periodista salvadoreña radicada en Nueva York, Carmen Molina Tamacas, se ha certificado en el programa nutricional para mujeres, bebés y niños (WIC) del Estado de Nueva York por el que recibe cupones que luego canjea por comida saludable (vegetales, frutas frescas, enlatados, pan integral, leche descremada), comida para el bebé (compotas y cereales) y latas de complemento (carísimas en este país). Hasta los seis meses de mi hija mi mutualista me daba gratis dos latas. Cada lata se terminaba en una semana. Nadie me ha dado más nada.

Ayer me contaron que en Canadá tienen una política similar que asegura la buena alimentación de todas las madres para que estén en buenas condiciones para amamantar a su bebé. También me pongo de pie por ellos.

No quiero desmerecer el set de bienvenida que el programa Uruguay Crece Contigo comenzó a entregar a partir de este año. Éste contiene materiales didácticos para los padres primerizos, una alfombra, una manta, un libro de cuentos, un libro para el baño, vaso, plato y cuchara, un juguete apilable y un juguete móvil. Sin dudas, es una ayuda. Pero lo sería más la ropa, o el complemento, o la leche, o los pañales; ni que hablar de una licencia maternal más extendida. ¿No podrá haber presupuesto para esto? Eso lograría lo que la caja de cartón finlandesa ha logrado desde 1938: un comienzo más equitativo para todos.

Por María de los Ángeles Orfila

@orfilamaria

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