Activate, hacé una pausa

29/11/2013

¿Cómo es eso que para activarse hay que hacer una pausa? Parece contradictorio, pero no lo es, y ya verán por qué.

activated

Por Daniela Sosa Perrone

Las llamadas pausas activas están cada vez más de moda y muchas empresas están incorporando este programa a sus jornadas laborales. Está comprobado que parar unos minutos, moverse, estirarse o tomar un masaje rápido nos renueva completamente y al volver a nuestra tarea lo hacemos con más entusiasmo y de manera más eficiente.

¿Por qué hacer una pausa?

Los beneficios de hacer una pausa son muchos tanto para la empresa como para sus colaboradores, porque reduce el estrés, mejora la disposición y la calidad de vida de quienes las practican. Eso se ve reflejado en un aumento de la productividad y una baja en el ausentismo por lesiones laborales.

En mi lugar de trabajo no hay tiempo para pausas activas

No importa si en nuestro lugar de trabajo no hay un programa de pausas activas, no hay excusas para no parar, moverse… ¡y activarse!

 Aunque algunas empresas cuentan con un espacio específico para esta actividad no significa que no se pueda hacer una pausa activa de 5 minutos desde nuestro puesto de trabajo, incluso desde nuestra silla.

 Parar con lo que estamos haciendo no significa que hay que desmoronarse en la silla, o tirarse sobre el escritorio y dormir una siesta. La idea es que cada 20, 30 o 40 minutos hagamos una pausa y realicemos algunos estiramientos y ejercicios articulares.

¿Qué se hace en una pausa activa?

Independiente del tipo de trabajo que tengamos, ya sea si estamos “sentados en la computadora” muchas horas, si hacemos un esfuerzo físico o un movimiento repetitivo, hay ciertos estiramientos y ejercicios articulares que son básicos y muy sencillos que todos podemos realizar.

Aquí comparto con ustedes un ejercicio, el primero de un programa de pausa activa, que pueden realizar ¡ahora mismo! Son dos minutos que nos permiten parar para continuar como nuevos en nuestra tarea.

Primer ejercicio: estiramiento de cuello

Vamos a comenzar sentados en la silla, con la espalda lo más alineada posible dejamos caer el mentón al pecho. Dejamos que la cabeza caiga pesada, sintiendo que cada vez se suelta más. Los hombros también se sueltan y se relajan. Hacemos algunas respiraciones profundas y mantenemos el estiramiento del cuello. Luego llevamos el mentón hacia un hombro y luego lo llevamos al otro hombro, todo por debajo como si dibujáramos un semicírculo con el mentón. Observamos que nuestros hombros estén siempre relajados y lejos de las orejas. El movimiento es suave y coordinado con la respiración. Inspiramos cuando está el mentón en un hombro y exhalando llevamos el mentón al otro. Inspiramos en un hombro y durante la exhalación vamos hacia el otro lado. Lo realizamos varias veces hasta sentir que el cuello se va aflojando cada vez más.

Es importante aclarar que nunca llevamos la cabeza hacia atrás ya que los músculos del cuello no son lo suficientemente fuertes como para soportar el peso de la cabeza. Es por eso que siempre que queramos aflojar el cuello debemos dejar caer la cabeza hacia adelante y no hacia atrás.

Luego en la posición inicial, con el mentón paralelo al piso, dejamos caer la oreja a un hombro. Dejamos que la oreja se acerque al hombro y no el hombro a la oreja. Los hombros se sueltan y mantenemos el estiramiento unas cuantas respiraciones. Luego lo hacemos hacia el otro lado.

Los invito a experimentar una pausa cada vez que se sientan tensos, cansados o con falta de atención y comprueben sus beneficios. Invertir unos minutos en una pausa activa es invertir en nuestra calidad de vida.

Por Daniela Sosa Perrone Responsable de www.mamacrece.com Embarazo, parto, lactancia, crianza consciente. Maternidad, paternidad, salud y mucha conciencia 2.0.

 

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