¿Cómo será de grande?

13/01/2014

¿Cuáles son las actitudes que corresponden al aprendizaje diario y cuáles a su personalidad? y la pregunta clave: ¿qué tanto tenemos que ver los padres en eso?

como sera de grande

por María Orfila

Periodista de actualidad de El Observador y Mamá

¿Se acuerdan de la serie “Loco por ti” (Mad about you)? Por alguna razón me quedó grabado en la memoria un capítulo emitido en 1997. Se llamó “La conversación”. Se trataba de una charla entre Paul y Jamie sobre los desafíos de la paternidad, mientras estaban sentados en la puerta del dormitorio de su hija, esperando que ésta se durmiera sola. Los Buchman estaban probando el famoso método Ferber que implica dejar a los bebés llorando solos hasta que se duerman. Ellos se pasan el capítulo aguantándose las ganas de ir corriendo al lado de su hija. Al final, Mabel se duerme. No recuerdo quien fue el que dijo que la bebé había por fin aprendido la lección de irse a dormir sin depender de sus padres, pero el otro le pregunta si no se habría ido a dormir después de haber aprendido que ya no podía confiar en ellos. Eso siempre me quedó en la cabeza.

Nunca practiqué el método Ferber ni lo haré. Me parece una crueldad. Pero este post no es sobre eso, sino sobre la preocupación que me generan las posibles repercusiones que tienen nuestros actos, nuestras enseñanzas y nuestros ejemplos como padres.

Con mi esposo muchas veces nos preguntamos cómo será Federica cuando sea más grande. Por ejemplo, ¿seguirá siendo simpática y cariñosa? ¿Seguirá siendo sociable? ¿O en algún momento se volverá más reservada? Las actitudes que tiene hoy, ¿qué parte corresponden a su aprendizaje diario y qué parte a su personalidad? Y la pregunta clave: ¿Qué tanto tenemos que ver nosotros en eso?

Federica va a clases de matronatación desde los 8 meses. El otro día la dejé unos minutos en un corralito en el vestuario. Al lado estaba un bebé más chico que ella. Federica lo abrazaba y lo acariciaba con una ternura emocionante y, a toda costa, quería compartir con él una galletita. La escena me transmitió una sensación de orgullo. Federica demostraba generosidad y afecto hacia el prójimo. Ojalá que así siguiera. Pero al rato entró al corralito un bebé de casi 2 años. Éste tenía un juguete en la mano que Federica quería agarrar y el varón no se lo quería dar. Federica probó dos o tres veces, hasta que muy decidida empujó al nene que le sacaba media cabeza. ¿Acaso Federica sabrá defenderse de los que les gusta hacerse los vivos? ¿Será de esas personas que no toleran las injusticias? ¿O será una caprichosa que no acepta un “no”? ¿O de aquellas que meten lío en la escuela?

Hay un proverbio de no sé qué cultura que está grabado en un viejo cuadro del consultorio de la pediatra de Fede (el mismo consultorio al que me llevaba mi madre). Me parece que es muy sabio:

Si un niño vive en la crítica, aprende a criticar.
Si un niño vive en la hostilidad, aprende a pelear.
Si un niño vive en el ridículo, aprende a ser tímido.
Si un niño vive en la vergüenza, aprende a sentirse culpable.

Si un niño vive en la tolerancia, aprende a ser paciente.
Si un niño vive en el estímulo, aprende a confiar.
Si un niño vive en la alabanza, aprende a valorar.
Si un niño vive en la equidad, aprende a ser justo.
Si un niño vive en la seguridad, aprende a tener fe.
Si un niño vive en la aprobación, aprende a apreciarse.
Si un niño vive en la honradez, aprende la verdad.
Si un niño vive en la aceptación y en la amistad, aprende a hallar amor en el mundo.

Cómo será Fede en un par de años es, por ahora, un misterio. Lo único que podemos hacer es enseñarle lo que está bien y lo que está mal en las simples cosas de la vida como recoger un juguete y guardarlo, o decir “gracias” y “por favor”. Requiere de trabajo y de paciencia y de un ejercicio constante. No es solo full time, sino full life. Es agotador, es verdad, pero estoy segura que tendrá recompensa.

 

Por María de los Ángeles Orfila, periodista.

@orfilamaria

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