El lado oscuro

21/03/2014

Principios que no cuestionamos.
Defendemos verdades, actuamos según afirmaciones en ocasiones incuestionables que cuando son funcionales, facilitan nuestra adaptación y desarrollo natural. Pero cuando no lo son nos limitan, nos detienen.

flickr.com/photos/alvito/
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por Karina Pittini Braz

Licenciada en Psicología, Co fundadora y Directora HCC Uruguay – Human Capital Consulting, ICC International Trainer & Coach

El Coaching desde nuestra metodología, trata con aspectos pro positivos de las personas para con ellos facilitar que nos encaminemos a la mejor versión de cada uno. Comenzamos a partir de una situación a cambiar, una a lograr, un problema, un objetivo concreto y vamos construyendo un proceso de desarrollo que realmente resulta impactante. En el mundo personal, relacional, en la educación, en la empresa… el cambio es expansivo ya que transforma al ser desde lo profundo. Insisto, de una manera pro positiva. He comprobado que logramos más a partir de fortalecernos.

¿Qué hay de las creencias?  Las personas desde el vientre materno comenzamos a organizar nuestro mundo, tenemos nuestra herencia genética y nuestra historia de relaciones, de experiencias que nos llevan a ser quienes somos.  A través de las mismas organizamos nuestro sistema de representaciones, nuestro sistema cognitivo y es así que construimos nuestras creencias del mundo, de los otros y de nosotros mismos.  Esas creencias nos dan sentido, nos dan seguridad, nos permiten anticiparnos a lo que vendrá y actuamos de acuerdo a ellas.  Este proceso lo estoy presentando muy simplificado y sin entrar ni en controversias ni en avances científicos, que los hay y mucho, ya que son diversas disciplinas las que estudian al respecto y con gran desarrollo profesional.

Las creencias son principios de acción. Defendemos verdades, actuamos según afirmaciones en ocasiones incuestionables… ¿quién las dijo? ¡Quién sabe quién las dijo! ¡Quién sabe dónde surgieron! Son principios personales, nuestras verdades, las que no acostumbramos a cuestionar. Cuando son funcionales,  facilitan nuestra adaptación y desarrollo natural.

¿Qué pasa cuando esas creencias nos son funcionales y por tanto nos limitan? Son también principios de acción que en este caso nos detienen y sobre las que actuamos sin cuestionar y como si fueran verdades inmutables. En el proceso de Coaching ayudamos a las personas a que primero las identifique, luego encuentre qué función cumplen y finalmente, de forma libre y voluntaria, elija una creencia funcional.  Es decir, aquello que quiere creer en lugar de lo anterior y que realmente potencia a la persona manteniendo la función que cumplía la anterior.

Las creencias son principios de acción. Defendemos verdades, actuamos según afirmaciones en ocasiones incuestionables.

Les comento de un caso práctico. Se trata de un profesional joven, inteligente, competente y a quien le va muy bien en el ámbito laboral y profesional, es líder de un equipo en una importante organización, tiene una carrera ascendente y sin embargo, cree que cuando habla a su equipo, ellos están pensando que dice tonterías.

En algún momento elaboró esta creencia, basado en su experiencia y quizá en algún momento le fue útil. De todas maneras, en la actualidad la mantiene aunque lo detenga en su desarrollo y posicionamiento. En el proceso de Coaching, utilizando diversas herramientas logró ser consciente, identificar cómo obstaculizaba su desarrollo, que era bueno y sin dudas podría ser aún mejor.  Les aseguro que fue liberador y potenciador para él, apenas darse cuenta.  Le permitió ser más libre y elegir qué quería creer en lugar de lo anterior.  ¡Imaginen cuando el cambio a su creencia potenciadora estuvo establecido!

Es un ejemplo sencillo y simple para ilustrar el beneficio del cambio de creencias. Que es sin duda, uno de los aspectos que requiere gran idoneidad en el trabajo con Coaching.

Vuelvo a insistir que cuando las personas vivimos en congruencia con nosotros mismos, vivimos lo que hablamos y nos enfocamos en lo que es valioso para nosotros, si logramos hacernos de creencias que nos potencien, cada vez logramos mayor crecimiento para nosotros y para nuestro entorno.

El paso inicial es atrevernos,  después nos vamos a encontrar haciendo cosas espectaculares y siendo cada vez más felices. Me gustaría compartir con ustedes una frase de San Francisco de Asís que ilustra lo que produce utilizar y entrenarse en coaching:

“Comienza haciendo lo necesario, luego haz lo posible y terminarás haciendo lo imposible”.

 

Por, Karina Pittini Braz

Licenciada en Psicología

ICC International Trainer & Coach

kpittini@hcc.com.uy

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