Razones para casarse

28/03/2014

Parece ser que las mujeres nos casamos por muchas razones y no todas son en base al amor. Con esto no excluyo a los hombres los que también a veces tienen motivaciones distintas a tan hermoso sentimiento y decisión.

flickr.com/photos/artberri/
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por Pilar Sordo

Psicóloga, columnista, conferencista y escritora chilena.

En ocasiones nos casamos esperando con ese acto transformarnos en adultos por magia, ser independientes, autónomos económicamente, cuando de verdad todas esas cosas se logran con la madurez y no son el resultado de una firma o de un rito, aspectos que pueden ser importantes para iniciar una nueva vida pero no lo son en sí misma.

Lo que sí es cierto es que los hombres se casan esperando que la relación se mantenga como está y no cambie ni ella ni la mujer con la que se casan. Las mujeres en cambio siempre esperamos que nuestro amor, el tiempo y la relación en sí “mejore” o cambie en los aspectos que nos molestan, y por supuesto eso los incluye a ellos, en los(sacar esta parte y poner “ya”)que siempre estamos convencidas que nuestro tan mágico amor los transformará en el hombre que dentro de nosotras tenemos definidos.

Eso se llama pensamiento mágico y la investigación de mi libro “Viva la diferencia” prueba que mientras más pensamiento mágico tiene una mujer, más infeliz es y más infeliz hace a todos los que viven con ella. Es la clásica mujer que siempre está centrada en lo que le falta y no en lo que tiene. Por eso siempre digo que todas las mujeres estamos “dentro” de nuestras cabezas enamoradas del mismo hombre, y el que tenemos es “un premio de consuelo”, ya que siempre estamos comparando a ese hombre real con ese “hombre mágico” y en esa competencia ese hombre real siempre pierde y por lo tanto nos quejamos de él.

Este aspecto es uno de los que las mujeres debiéramos tomar en cuenta antes de decir “sí, acepto”. Esto es porque una mujer con mucho pensamiento mágico le va a costar mucho sentir que la felicidad es algo que le pertenece solo a ella y que el otro no viene a hacerla feliz sino que a dar lo mejor de él y a compartir la vida con ella.

Otro punto importante es la tendencia estructural de las mujeres a ser retentivas , a ser guardadoras de recuerdos, cosas, comida, ropa, liquido, estitiquez, etc., ya que mientras más retentiva sea una mujer más se va a movilizar a lo largo de la relación con el principio fundamental que moviliza todas las conductas de las mujeres a cualquier edad y en cualquier condición pero cuando se vive en forma exagerada puede ser uno de los boicot del matrimonio desde lo femenino y que consiste en que la mujer necesita sentirse necesitada. Mientras más indispensable se sienta una mujer menos disfruta, más cobra lo que hace, más deja la puerta del baño abierta, menos goza del presente y más culpable se siente de todo lo que hace. Esto la lleva en extremo a ser externalista, es decir, a no tener nunca la culpa de nada y los culpables de todo están afuera. Si se me quemó la carne es un problema del horno, si el champú no me dejó el pelo liso, es que el champú es malo, no es que yo lo elegí mal.

En general y en forma muy resumida estos son los elementos de boicot más frecuentes en las mujeres con respecto a su felicidad y que si no son trabajados pueden ser un problema a la hora de casarse.

En el caso de lo masculino es el no entendimiento de que la vida funciona en base a procesos, a detalles y si estos no los ven no van cuidando la relación día a día, con la cual el riesgo de perderla se hace cada vez más grande.

El otro punto importante en lo masculino tiene que ver con la dificultad que muchos hombres tienen de decir y expresar lo que sienten.

En la investigación de mi libro se probaba que las mujeres hablamos alrededor de 25.000 palabras en un día, los hombres hablan alrededor de 10.000. El problema no es ese, es que ellos se gastarían las 10.000 antes de llegar a las casas. En general el 90% de la producción verbal de los hombres es frente a gente que les genera los recursos y no el amor. Por esto es tan importante que los hombres aprendan a retener a la mujer que tienen al lado y entiendan que las relaciones se construyen de detalles y no sólo de objetivos cumplidos y que la comunicación verbal y no verbal es fundamental para hacer crecer una relación.

Ambos hombres y mujeres debemos y tenemos distintos aprendizajes que debiéramos tener claro antes del compromiso final. Son requisitos de felicidad que nos invitan a complementarnos y no a competir entre nosotros.

Ps. Pilar Sordo

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