Normcore, una definición bien uruguaya

29/04/2014

Era tiempo que los uruguayos nos identificáramos con una tendencia y el normcore vino para hacer feliz a miles de ciudadanos. Básico y casual para pasar desapercibidos como ninjas en plena ciudad.

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“Creo que por lo general las personas temen a la moda y debido a que los asusta o los hace sentir inseguros la rechazan. (…) Sólo porque te guste ponerte un vestido hermoso de Carolina Herrera o unos jeans J. Brand en vez de algo básico de K-Mart no significa que seas una persona tonta. La moda tiene algo que puede poner muy nerviosa a la gente.” Sentencia Ana Wintour, Editora General de la revista Vogue, al comienzo del documental “The September Issue” en referencia a esa gente que huye de las tendencias o por lo menos lo intenta.

Ahora, ¿Qué pasa cuando la industria de la moda se apropia de la anti-moda y la vuelve tendencia? Así nació el término “normcore” de la mano de la empresa buscadora y previsora de tendencias K-Hole con sede en Nueva York, para definir el estilo casual extremo. Normcore, es llevar el concepto básico a otro nivel mezclado con un poco de entre casa.

Algunos guiños de esta nueva tendencia lo dieron la vuelta de los años 90 con la mochila y las zapatillas. Karl Lagarfeld creó para la colección otoño-invierno 14/15 el supermercado Chanel, una pasarela llena de cajas simulando cereales Coco Flakes o aceite de oliva La Gabrielle, entre otros. Les sacó los tacos altos a las modelos que desfilaron en zapatillas metalizadas, tweed y algunas de caña de alta. Tapados amplios con silueta capullo o totalmente rectos que simulaban un estilo callejero, vagabundo. Otro ejemplo un poco más alejado de lo casual es Moschino que ironizó con el consumo que genera el fast-fashion comparándolo con el fast-food (comida rápida) utilizando su inicial y estampando accesorios y prendas con grandes “M” en amarillo.

Es que para ese lado del mundo esta tendencia surge de una sociedad cansada de la extravagancia y de estar siempre dependiendo de lo último y como recurso de salvación rescata prendas totalmente básicas que perfectamente puedan pasar desapercibidas. Aunque eso sí, ahora todos corren por marcas más minimalistas como Jil Sander o Alexander Wang.

Aunque parezca mentira series como Seinfeld o Friends son algunos de los inspiradores de esta nueva moda, donde los personajes triunfaban con un estilo casual y despreocupado, paseando por la gran manzana como cualquier neoyorkino que no se esfuerza por arreglarse un poco.

Así que mientras en el norte se están tomando un respiro, acá parece una bendición para muchos, se sabe que es muy complicado ir caminando por la calle y cruzarse con una mujer u hombre que vista “normcore” con prendas Isabel Marant o Jil Sanders, pero si hay algo en lo que somos maestros es en pasar desapercibidos, el vestirse “bien” o “a la moda” es salir a la calle sabiendo que todas las miradas estarán sobre uno. Aunque muchas marcas nuevas luchan contra esta corriente gris bastante bien arraigada a nuestra idiosincrasia, falta camino por recorrer y mucha tela por cortar, aún más cuando ser y vestir “normal” está cada día más de moda.

Triana Gamarra

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