La noche me llevó al yoga

16/05/2014

Esa fue la respuesta que di a un amigo que me preguntó por qué había comenzado a practicar. Si bien se lo dije entre risas, ¡es verdad!

Maru Karlen

por Maru Karlen

Profesora de yoga, consultora de empresas, creadora del proyecto Santosha Yoga Uruguay.

En realidad fue el desequilibrio lo que me hizo buscar y encontrar el yoga. Por aquel tiempo dormía poco y mal, comía pésimo, y tomaba bastante alcohol. En general cuatro o cinco días de la semana salía por ahí. Bar, boliche, no importaba mucho adónde, simplemente quería estar ahí afuera, fuera de mí. Las consecuencias son fáciles de imaginar: desazón, confusión, cansancio y vacío.

El yoga fue un afinador de efecto inmediato, llegué muy desafinada y ya desde las primeras clases comencé a escuchar nuevos sonidos más agradables, y recuperar de a poco mi melodía, esa que había perdido un tiempo atrás.

La mujer de hoy y la de ese momento son bastante diferentes, y me hace feliz que así sea. Por eso me sorprende tanto cuando escucho el ‘estás igual que siempre’ a modo de halago industria nacional. El cambio es una gran oportunidad de crecer, y si bien no es fácil, es necesario.

Sin embargo hay que hacer una advertencia aquí: no todos nuestros vínculos están preparados para el cambio. Al cambiar nosotros, nuestro entorno también cambia. Al fin de cuentas nuestras familias, parejas, círculos de amigos y trabajo son sistemas y el cambio es sistémico.

Mi trabajo en tecnología me hace pensar en un paralelismo en cuanto a la actitud que toman quienes nos rodean frente a nuestras transformaciones.

Hay quienes prueban lo nuevo tempranamente, siempre llegan primero. Estos early adopters en general se entusiasman con nuestros cambios, nos estimulan con sus preguntas y nos bancan a pesar de los bugs que podemos tener.

En el medio cae la gran mayoría de nuestros vínculos, que va actualizando la versión por distintas razones, ya sea por pragmatismo o porque se van familiarizando de a poco con lo nuevo. En general aceptan y se adaptan a quienes somos hoy, sobre todo porque saben que no hay marcha atrás.

En la cola gaussiana están los rezagados, que nunca actualizan la versión. Al principio todo sigue igual; luego de un tiempo, si bien se dan cuenta que se pierden algunas cosas por no cambiarse a nuevas versiones, siguen sosteniendo que están cómodos y que nada es mejor que la linterna de ese teléfono.

En las relaciones personales es ese el momento en que comienzan los conflictos, hasta que un día estas personas se dan cuenta que lo que tienen no les sirve más, no les es funcional y ahí tiran definitivamente el Nokia 1100, o él los deja a ellos, con una muerte súbita de batería o pantalla. En el plano de las relaciones esto equivale a un quiebre, a un vínculo que se terminó para siempre, que no resistió el cambio. Esto no es malo ni bueno, simplemente es. Sin embargo es natural que nos haga replantear si estamos en el camino correcto.

En estos procesos he detectado algunos puntos importantes, al menos para mí, los comparto:

1. Asumir el cambio como algo ineludible, lo es.

2. Aceptar que el cambio trae consecuencias en nuestro entorno y relaciones.

3. Honrar a la persona que hemos sido, y lo que aún queda en el presente de ese pasado.

4. Agradecer a todos aquellos que nos acompañaron en cada momento de nuestra vida.

Lo más importante: cuando las voces de los demás se hagan fuertes, hacé silencio y escuchá tu verdad. Sabrás bien cómo seguir adelante.

Om tat sat,

Maru Karlen

http://about.me/marukarlen

http://santosha.uy

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