Marca auténtica

16/06/2014

Cuando ser auténtico es lo que nos diferencia.

flickr.com/photos/21560098@N06/
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por Gemma Cernuda

Empresaria y ponente internacional. Creadora de marcas líderes y experta en comunicación en femenino.

La palabra auténtico/a viene del latín authentĭcus y como adjetivo significa algo acreditado, cierto y positivo; algo autorizado o legalizado; que hace fe pública. Pero cuando aplicamos este adjetivo a definir personas, cosas, espacios, ciudades, empresas, MARCAS, productos, medios de comunicación… todo adquiere otro matiz. Sin dejar de olvidar el “de donde venimos” (la etimología); tenemos las palabras: acreditado, cierto, positivo, autorizado, legalizado y fehaciente; seis adjetivos que explican qué es ser auténtico/a.

Es como cuando decimos “es la auténtica cerveza” (asociado a una marca en concreto no a todas), “esta es la auténtica pasta de Italia”, “estos son los auténticos puros de la Havana”, no la copia y así seguiríamos. Muchas veces los productos y marcas asociados a auténtico*, van también asociados a una DO (denominación de origen); “los auténticos espárragos de Navarra”, “el autentico vino Rioja” o “las auténticas gambas de Palamós.”

Pero desde una lectura más metafórica, algo auténtico es algo que se nos muestra sin trampa ni cartón, de verdad, sinceramente, sin maquillaje, que se acerca a la consumidora con sus errores y virtudes y que así se nos quiere mostrar y diferenciar. Es un atributo que nosotras, las compradoras, consumidoras, clientas apreciamos MUCHO en una marca. Incluso a veces es un poco “bruto” e “informal”, este bar es auténtico (y a lo mejor no está muy limpio ni ordenado, pero el ambiente, producto, atmósfera y feeling, es auténtico).

Queremos marcas que nos cuenten su historia, que nos digan cómo empezaron, qué problemas tuvieron y cuáles han sido sus mayores logros. Marcas que se muestren humanas, vivas y auténticas. Marcas que conozcan cómo decidimos y cómo sentimos y cómo nos gustan los productos. Marcas que no nos pinten una superwoman que ya no existe y ya nadie la quiere. Marcas que nos pongan situaciones auténticas, reales y creíbles.

Siempre que leo sobre emprender, marcas, marketing, comunicación, y sobretodo en como conectar con la mujer, me aparece el atributo auténtico: Nosotras queremos marcas auténticas. ¿Tan difícil es ser auténticas? Pues yo creo que sí que lo es, porque sino muchas más marcas conectarían con nosotras y serían más exitosas. Una marca auténtica es una cafetería de barrio que cada día te pone una pizarra con el pensamiento de la dueña para desearte un feliz día, pero también es una empresa como el café sin palabras, o café de las sonrisas en NICARAGUA donde solo trabajan sordo-mudos y solo se piden los productos por señas y escribiendo notas, o la empresa mallorquina de zapatos PLA que trabajan entre Mallorca y Bangladesh solo con materiales autóctonos, auténticos y trabajados por mujeres artesanas hasta llegar aquí y terminar su proceso.

Una marca auténtica es una marca que tiene una estrategia clara y transparente y que conecta con nosotros y nuestros valores. Nos cuenta una historia que nos hace sentir mejores consumiendo ese producto porque además de satisfacer nuestras expectativas y necesidades, esta ayudando a crear algo mas grande y mejor. ¡Explica tu historia!

Por Gemma Cernuda-Canelles

www.peixandco.com

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