No más culpas

11/06/2014

La culpa es un complejo sentimiento que se genera en base a la responsabilidad, el remordimiento, la autocrítica y la condena por tus acciones.

flickr.com/photos/pierre_tourigny/
flickr.com/photos/pierre_tourigny/

por carolina-autino

Psicóloga uruguaya.

A pesar de que intentes silenciarla, la culpa está presente, indicándote lo que está bien y lo que está mal, juzgándote de una manera u otra. Pero, ¿quién dice qué es lo correcto y lo incorrecto?, ¿quién es el juez?

La única y verdadera protagonista de tu vida, sos vos.

Lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno o malo para vos debés reflexionarlo y analizarlo a solas. De esta manera evitarás sentirte culpable por lo que otros esperan de vos.

¡No te castigues!

Aprendiendo a controlar la culpa, y a ser menos rigurosas y exigentes con nosotras mismas, estamos hallando nuestro propio camino, y por ende, fomentando nuestro crecimiento personal.

Podrás sentir culpa cuando:

- No podés cumplir con todo lo que te proponés.

- Las exigencias te sobrepasan.

- Fracasás en tus metas personales (laborales, familiares, de pareja).

- No podés cumplir con las expectativas de todos los que te rodean.

- No te sentís como querés.

- No te sentís feliz con la vida que llevás y no encontrás la solución para cambiarla.

¿Quién no se ha sentido culpable alguna vez?, ¿quién no ha temido a la soledad por no cumplir con las exigencias de los demás?, ¿quién no ha hecho cosas que no quiere sólo para evitar culpas, ¿quién no ha sufrido por todo esto?

¿Cómo manejar la culpa?

La culpa, en definitiva, aunque es inevitable, no deja de ser peligrosa cuando es excesiva.

Es importante que tengas en cuenta algunos consejos que te ayudarán a controlarla:

- Evitá el pensamiento dual. No todo en tu vida es blanco o negro necesariamente, también hay matices. Aceptar que no todo es tan bueno ni tan malo, puede ayudarte a que disminuyas tus exigencias.

- No te compares con nadie más que con vos misma. Intentá ser la mejor en todo lo que hacés, por más mínimo que sea.

- Reconocé tus propios logros, por pequeños que sean. La actitud positiva te alejará de culpas y te sentirás mejor.

- Tené en cuenta tus ideales y tus valores, pero reconocé que probablemente no sean compartidos por las personas que te rodean. La base no está en cambiar a los demás, sino en aceptar las diferencias, sin juzgar, ni juzgarte.

- Cuando aparece la culpa, es bueno que la consideres como una señal y reflexiones sobre ella. Pensar en vos misma y en tu vida es muy enriquecedor, y puede ayudarte a comprender el motivo de tu sentimiento de culpa. Si es valedero, será bueno que intentes revertir la situación que te genera culpa. Pero, si no lo es, no te castigues por culpas que has adquirido de los demás, y que no tienen que ver directamente contigo.

- Si realmente sentís que te equivocaste, y que ese error puede causar daño a otros, no basta con sentirte culpable. Lo único verdaderamente importante es hacer algo para remediarlo. La culpa es pasiva, y debes procurar ser activa en tus progresos.

- Reconocé tus propios errores, pero evitando la queja y las críticas inútiles que sólo te bloquearán.

No podrás estar en todo.

No podrás ser útil para todos todo el tiempo.

Aceptá la frase del “todo no se puede”, pero con alegría.

Aceptá tus propios “no”.

Da lo mejor de vos, lo más que puedas, en todo lo que hacés, con la tranquilidad de saber que has hecho tu mayor esfuerzo. No te culpes por lo que salió mal, ¡siempre tendrás oportunidades para volver a empezar!

Por Ps. Carolina Autino

Licenciada en Psicología

lic.carolina.autino@gmail.com

 

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