¿Niño o niña?

3/06/2014

El estrés de la madre puede estar relacionado con el sexo del bebé.

flickr.com/photos/dumfstar/
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A la hora de ser padres deben ser mayoría aquellos a los que el sexo que tenga el bebé les da un poco igual. Siempre hay a quien le haría más gracia que fuera niña o que fuera niño, pero se deja al azar o al destino la elección final.

Algunas parejas, en cambio, tienen más claro cuál es el sexo que preferirían para su próximo hijo y hacen lo posible por conseguirlo en base a las recomendaciones de dieta, costumbres, etc.

Pues bien, a todos los métodos conocidos, o a todos los factores que sabíamos que tienen relación con el sexo del bebé, se le añade otro: el estrés. Y es que un estudio realizado por el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Oxford halló que el estrés de la madre puede estar relacionado con el sexo del bebé.

¿Cómo afecta el estrés en el sexo del bebé?

Según los investigadores, las mujeres que tienen un nivel más alto de estrés a largo plazo, es decir, las que están más estresadas normalmente, antes del embarazo y durante, tienen más probabilidades de tener niñas. Además, tardan más en quedarse embarazadas.

El estudio se realizó con mujeres sanas del Reino Unido que estaban tratando de tener un bebé. El objetivo era conocer los factores que ayudan a que un embarazo acabe bien, de manera saludable, y por contrapartida, conocer cuáles eran los que pueden afectar de manera negativa. Asimismo, conocer las costumbres o hábitos adecuados para lograr un embarazo y los inadecuados, que pueden retrasar el momento de la concepción.

Vieron, como he comentado, que el estrés era uno de los factores que podían causar problemas en el embarazo y en el desarrollo del bebé. De paso, y sin buscarlo, observaron que las mujeres con niveles más altos de alfa-amilasa y de cortisol (esta hormona está vinculada con el estrés a largo plazo) antes del embarazo tendían a tener más niñas.

De las 338 mujeres nacieron 58 niños y 72 niñas, pero hablamos de todas las mujeres de la muestra, las que tenían estrés y las que no. A la hora de separarlas, las que tenían más cortisol (problemas a largo plazo) tenían un 75% más probabilidades de tener una niña que las que no tenían estrés. Si tenían más alfa-amilasa (aumenta cuando tenemos problemas puntuales), tenían un 69% más probabilidades de tener niña.

¿Existe causalidad?

Ahora bien, como dicen los investigadores, la muestra es muy pequeña y podría no ser una relación real causal. Incluso, en caso de que la muestra fuera grande, el estrés podría ser la consecuencia de algún factor que sería en realidad el causante de tener más hijas, como la ocupación, la alimentación y/o otros problemas.

Fuente: Bebesymas.com

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