Dame un solo consejo

21/07/2014

Me había tocado el número 341. Según mis cálculos, tendría unos 15 minutos de espera antes que alguien pudiera resolver el problema de conexión a Internet que tiene mi teléfono hace días.

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por Maru Karlen

Profesora de yoga, consultora de empresas, creadora del proyecto Santosha Yoga Uruguay.

A mi lado estaba ella: elegante, perfumada, maquillada, cargando en los pliegues de su cara miles de sonrisas que solo se pueden acopiar en 76 años de una vida bien vivida.

Me contó de su vida, su salud, su rutina deportiva, su familia. También me contó que años atrás había sido sometida a una operación a corazón abierto y que luego de eso se había dado cuenta que había vivido mucho tiempo equivocada.

Yo tenía tanto para escuchar que apenas podía hablar. Sin embargo atiné a hacerle una pregunta, o mejor dicho un pedido. Le pedí un solo consejo, el que ella creyera más útil.

No dudó. Me dijo ‘experimentá, no te ates a las costumbres ni a los mandatos, explorá’. Su claridad me despabiló, de pronto recordé la gran bendición que tenemos los seres humanos de poder experimentar; alcanza con con un cuerpo físico y una mente atenta.

Enseguida pensé en la infinidad de presentes que nos da a probar el presente: perfumes, sabores, amores, alegrías, confusiones, palabras, desencantos, imágenes, acordes… Sin pedir nada a cambio, la experiencia nos lo da todo, abre la puerta al aprendizaje como ninguna otra fuerza motora. La experiencia es el puntapié de nuestro proceso de transformación, del saber quiénes somos. Todo esto sin pedir nada a cambio, sin pedir experiencia previa.

Cuando llegó mi turno me dijeron que en ese local no había servicio técnico y que no podían ayudarme. Me fui sin conseguir lo que había ido a buscar; a cambio, algo mucho mejor.

Namaste,

Maru | Santosha.

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