¡No me agarra la teta!

4/09/2014

Una lectora joven y mamá primeriza nos compartió su experiencia con la lactancia. ¡Leé su historia!

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Debe ser una de las expresiones más frustrantes que dije siendo madre, ¡y que voy a decir!

Apenas supe que iba a ser madre, imaginé ese único momento de ver a mi bebé tomando de mi teta; vi en todos lados afiches de esas madrazas con sus bebés prendidos a sus pechos, esas frases hermosas en los pies de fotos, y pensaba todo el día “¡DIOS! que momeno tan único será ese, ya quiero a mi bebé así, creando un vínculo hermoso entre las dos, un momento mío y de ella, de nadie más! Sin dudas no debe haber algo mejor que darle pecho a un hijo el mayor tiempo posible en su crecimiento, ¡eso sin duda lo reconozco!

Lo mío fue solo imaginación, porque nunca lo concretamos… Nació mi beba hermosa con esos ojos hermosos cuando la pusieron arriba de mi pecho, ya lista para comenzar esa hermosa aventura que no pudimos empezar!… Tenía 3 horas de vida, ya estaba lista para su primera comida fuera de la panza de mamá.

Ahí la puse, conmigo frente a mi pecho, ella con unos ojos grandotes, con un llantito de hambre. A mi lado una enfermera enseñándome cómo ponerla, cómo agarrarla, cómo estimularla.

Lo hicimos de todas las formas; la pusimos en los dos pechos, yo sentada, parada, de costado, la enfermera estimulándola… ¡NADAA! “-No te preocupes (me dijo Ana, la enfermera que es un amor de profesional) al principio cuesta, tal vez no te bajo todavía la leche, vamos a esperar-“… Me convencieron esas palabras; primero porque mi hija se durmió, seña de que de tanto luchar conmigo, con mi pecho y Ana, se cansó o no tenía tanta hambre y también porque mamá me decía lo mismo, que a veces demora hasta 72 horas en bajar. Me quedé más o menos tranquila, aunque pensé “todas esas horas sin comer mi bebé, días. ¿Qué me están diciendo?, de seguro algo le darán si es así”. A las horas, despertó, ahogada en llanto mi angelito. Estaba el padre conmigo por suerte, me ayudó él esa vez, a estimularla, a ponerla de todas las formas… Nuestra hija lloraba, no era llanto, eran gritos desesperados de hambre, de esos que ahora grita uno o dos mientras yo caliento la mema y después se calma, pero escucharla casi 72 horas siguientes (como nos pasó los 3 días que estuve en el sanatorio), me partieron el alma). “Me tocás timbre si precisás que venga a ayudarte para darle teta” me dijo Ana antes de irse la primera vez, creí que no iba a ser necesario, pero la llame! (signo que abre y no va punto después). No vino ella, vino otra, no recuerdo el nombre, pero muy amable también por cierto. Nos dijo que podía tener un poco de flemita un poco y que eso podía impedir que tomara bien la teta…

“Ahora sí madre, vamos de nuevo”, me dijo una de ellas, y ahí se quedaron conmigo las dos, pero nada, nada, creo que le ponían mi pecho adelante y era como ver un fantasma, gritos desconsolados, tremendos, corría la cara, se tapaba con las manos; mis nervios ya estaban de punta, mi estado físico y anímico eran los peores, ya que venía de un parto precioso pero agotador, no pude dormir ni un ratito, ya era casi medianoche y mi bebé había nacido a las 11:00 am, y no había comido nada, me sentía una ¡madre pésima!.

Al rato me encuentro con que mi hija estaba vomitando sangre, con ese llanto fatal, no podía creer lo que nos estaba pasando.

“Puede haber tragado algo de sangre en el parto pero ya salió todo, de cualquier forma en la mañana vamos a hacerle una limpieza interna con la pediatra” y se fue, eran casi las 4:00 am, yo despierta por instinto con mi bebé en brazos que no paraba de llorar, según Ale, vinieron enfermeras a vernos, hasta una dentista a verme a mi, y yo estaba tan agotada pero tan despierta a la vez, que hasta el día de hoy quiero acordarme de eso y no puedo. ¡QUÉ HORROOR… Y así transcurrieron las horas más o menos todo igual a como vine contándolo hasta ahora; MI bebé sin comer y yo sintiéndome la peor madre del mundo.

Lo quiero hacer concreto porque en los dos días que quedan de historia, pasó lo mismo; llantos de hambre, y nada nada nada, absolutamente nada de teta tomó ni toma mi hija! “¿Cómo? ¿Y no hacés nada? ¡Eso no puede ser!”. Y cosas como esas escucho todo el tiempo, y otras como “A mí me paso lo mismo, no me agarró jamás la teta, no te preocupes que no sos menos madre por eso”… Y sí, mi bebé no toma de mi pecho, no sé por qué, no sé si es la forma del pezón, si ella succiona mucho y no sale nada por eso se enoja, (cambiar por punto) intente (Inenté) con intermediarios y nada; trato de sacármela con un saca leche manual, y se la doy en la mema, y sigo intentándolo pero no quiere y no quiere, y la verdad es que me sentí pésima los primeros días, me ahogaba en llanto, no podía creer lo que nos pasaba, sentí que no íbamos a crear un vinculo jamás, que no me iba a querer, se me pasaron mil cosas por la cabeza, y a veces admito que lo sigo sintiendo. Más cuando me preguntan “¿Y con la teta como vas?” se me anuda la garganta , y tengo que contestar no, no toma, y la dejo por ahí, porque no quiero explicar todo lo que me pasó, ¡sentí y lo que siento! … Admiro de todo corazón las madres que lo hacen, supongo debe ser algo hermoso y de verdad se debe sentir todo eso que dicen, me hubiese encantado que así sea de mi parte.

Pero también me admiro a mí, que me siento todos los días, varias veces al día a sacarme leche, guardarla para que no se ponga fea, levantarme a la madrugada a entibiarle la lechita con ella en brazos varias veces, preparar complemento, dejar todo pronto en la noche para que sea más rápido a la hora de hacerlo, así ella no llora ni se desespera de hambre, y yo no agarro frío.

Admiro a mi hija que se adaptó enseguida a la “teta falsa”, la tetina. Y quiero decir que no me siento menos madre por no darle pecho a mi hija, y si algún día les pasa, no se sientan mal, menos y malas madres seríamos si permitimos otras cosas para nuestros hijos ¡que si realmente les hagan daño!

Por supuesto no estoy en contra de dar pecho, jamás se me cruzaría por la cabeza, y voy a decirlo mil veces que me hubiese encantado hacerlo y sentir todas esas emociones y sentimientos hermosos; pero tampoco juzguen a las que no lo pudimos hacer porque no es por tontas ni delicadas ni nada semejante, solo no se nos dio la oportunidad con nuestro bebé, por varias razones pero jamás porque no hayamos querido nosotras.

Es mi experiencia personal, tal vez la pasen por alto,o le presten atención; pero yo solo quería compartirla porque creo que a veces se juzga mal eso de no dar pecho, y más que nada para las futuras y actuales mamás si les pasa o les pasara lo mismo, no se frustren; sin dudas van a llenar de amor a sus hijos y eso es uno de los factores fundamentales para un ser tan especial.

Por una lectora y mamá: Eve Mendez Waller

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