Entre pensar y bailar, elijo bailar

3/11/2014

Los pensamientos son los movimientos de la mente, las olas de ese gran océano que es la consciencia.

yogameetsdance.com
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por Maru Karlen

Profesora de yoga, consultora de empresas, creadora del proyecto Santosha Yoga Uruguay.

¿Por qué debemos tomar clases de yoga para relajarnos? ¿No es acaso nuestro estado natural cuando estamos inmóviles? En realidad sí, pero sucede que casi nunca estamos inmóviles, y peor aún, muy a menudo estamos -al menos con nuestra mente- en varios tiempos y espacios en elmismo momento. Todo esto lleva a una inevitable tensión; para ser apenas neutralizada, debemos relajarnos consciente y consistentemente.

Este análisis recién lo hice hace un tiempo atrás, luego de que un día de febrero, antes de entrar a una reunión, me quedé absolutamente dura. Tuve por primera vez en mi vida una contractura severa que duró varios días.

Hasta entonces me consideraba una persona tranquila y relajada, que simplemente disfrutaba de ser multitasker, siempre con varias pestañas abiertas en el navegador, varios navegadores en la pantalla y dos pantallas en el escritorio. Evidentemente mi cuerpo me estaba hablando, y me decía fuerte y claro que en mi estilo de vida había una tensión silenciosa que ni siquiera yo misma era capaz de reconocer.

Esta tensión, que en mayor o medida todos hemos sentido alguna vez, es el resultado exclusivo de la actividad de la mente. ¿Significa esto que debemos dejar de pensar para no tensionarnos? No, no es necesario ser tan radicales, alcanza simplemente con estar atentos, tanto tiempo como sea posible en el presente para así moderar esta actividad y lograr finalmente la relajación real.

Este es un concepto tan simple como profundo. Es la base de la base del yoga. Debo aclarar sin embargo, que este estado no se consigue solamente meditando o practicando asanas. Podemos estar en estado de yoga mientras cocinamos, corremos, hacemos jardinería, nadamos, bailamos, o en cualquier otra actividad, siempre que estemos plenamente en el presente.

Cuando el ser deja de pensar no hay más mente y solo queda la consciencia, ya que los pensamientos son apenas sus movimientos.

Sólo en eso se parecen pensar y bailar, pues cuando la persona deja de bailar y cesan los movimientos del cuerpo, tampoco hay más baile. Por lo demás, son bastante diferentes, y si hay que elegir entre pensar y bailar, siempre mejor bailar.

Om tat sat,

Maru Karlen | Santosha

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