El derecho a la libertad de tu placer

10/02/2015

El derecho a tu libertad.

libertad

por Noelia Belén

Psicóloga y Sexóloga uruguaya.

Son muchos los placeres que sentimos en la vida: comer hasta compensarnos, reír hasta llorar, dormir todas las horas que necesitamos, beber un rico vino para acompañar una cálida cena o charla… son tantos los placeres que tenemos, cuanto mas lo son las personas, acciones u objetos que los provocan.

El placer puede definirse como una sensación positiva, de felicidad, euforia, agradable que nos pone de buen ánimo ya que nos satisface. El placer tiene como antecesor la necesidad y el deseo, una vez que hemos probado algo que nos resulta agradable queremos repetir la sensación o intensificarla, por eso tenemos la necesidad de repetirlo, el deseo es lo que nos estimula a buscar aquello que puede acallar esa necesidad. Estas pueden ser básicas como el alimento para saciar el apetito, pero tan básicas y primordiales como ésta, son la risa ante un chiste, la vista ante una obra, la audición ante la música, el tacto ante cualquier objeto, la emoción ante una actividad lúdica, la amistad…y podría seguir con muchos ejemplos que hacen a esa sensación única de sentirnos complacidos.

Pero hay un placer que todos las personas compartimos y es tan primordial como alimentarse, que carece de la libertad de esa rica sensación que debería dejarnos y esto ocurre por un sistema de valores universal que nos rige, es decir, creencias que se establecen como normas y a través de la cotidianidad se naturalizan como únicas y validas, lo cual hace que las personas califiquen como buenas o malas a otros.

El placer sexual ha sido juzgado y penado hasta la actualidad, quizá creen que pudo quedar en el siglo pasado, pero cada vez que oigo, veo y siento que una mujer es señalada y/o discriminada por su forma de vestir, su manera de caminar, de hablar, por tener más de una pareja sexual al mismo tiempo o tener una pareja diferente cada poco tiempo y se la juzga e insulta con descalificativos que todos hemos sentido o repetido, me pregunto ¿Dónde está el derecho a la libertad?.

Siglos pasados las personas eran libres de disfrutar la sexualidad con quien quisieran y como lo quisieran, cuando se estableció la norma que rebaja a las mujeres por tener más de una pareja sexual, o vestirse de forma “provocativa”, que en realidad se viste a su gusto personal, por lo cual las llamo a que no les demos el poder a los varones de creer que lo hacemos en función a ellos, vistámonos a gusto para nosotras y si queremos lucir un escote que no sea señal de búsqueda de provocación, sino de plenitud y comodidad, si nosotras las mujeres no rompemos con la norma moral de mirar y descalificar a mujeres que disfrutan de la libertad del placer sin “atarse”, que tienen la libertad y posibilidad de elegir como todas con quien estar, como ser y hacer aquello que mas nos satisface, entonces vivamos este siglo sin las sombras del pasado, donde la sexualidad se oriento hacia la reproducción y no al bienestar, a la euforia , en definitiva todo lo que implica placer sexual.

Las personas que tienen mas de una pareja estableciendo relaciones libres tienen el mismo derecho de sentirse plenas como las que tienen una sola pareja. La norma que les propongo a respetar y naturalizar es disfrutar del placer con libertad de elección, porque el placer es un derecho que levanta tu estima y ánimo.

 

Noelia Belén

belenoe17@gmail.com

 

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